Covid-19: una oportunidad para construir un sistema de Salud colectivo e integral

La crisis sanitaria evidenció el vaciamiento aplicado sistemáticamente al área de salud. Hoy el Estado Nacional se enfrenta a lo que el Gobierno neoliberal dejó, y se abre la posibilidad de pensar un nuevo sistema de Salud.

Viviana Garcia*

De acuerdo a la reforma de la Constitución Nacional de 1994, la salud es un bien público esencial, y por lo tanto el Estado debe asegurarla a todes les habitantes del país, y financiarla a través de prestadores estatales o privados para posibilitar el acceso a toda la población.

El argentino es un sistema de salud mixto y fragmentado. Compuesto por tres subsectores: el Estatal, el de Obras Sociales y el Privado. A pesar de su fragmentación llegó a dar cobertura a casi el total de la población.

El gobierno de Alberto Fernández asumió en un contexto de real emergencia sanitaria. De acuerdo con los datos oficiales, durante el gobierno de Macri el presupuesto ejecutado en el área se redujo un 22% en términos reales.

Las medidas ante la pandemia

En esta pandemia los Estados en general, y el nuestro en particular, se enfrentan a todo lo que el neoliberalismo ha construído: desigualdades, pobreza, despojo sobre la tierra y los cuerpos. En tiempos de pandemia, una de las mejores maneras de valorar los logros o injusticias sociales de un país o comunidad es analizar en detalle sus condiciones de salud y, muy en especial, su nivel de equidad.

A más de cincuenta días de instalada la cuarentena, seguimos con una epidemia “controlada”. El aumento continuo de contagios en el AMBA, en los últimos días prendió la alerta. Se vuelve necesario ajustar en el día a día los controles y la vigilancia activa  en los barrios más vulnerables.

Por otro lado, algo que llama la atención es que en nuestro país el porcentaje de mujeres contagiadas (50,5%) es mayor al de hombres (49,5%) invirtiendo la relación que se da en los países del norte.

Respecto de las acciones de protección social, el Gobierno implementó un conjunto variado de medidas, con una implementación no excepta de problemas. Aumento de la Asignación Universal por Hijo, Ingreso Familiar de emergencia, medicamentos gratuitos para jubilados, créditos blandos para pequeñas empresas y monotributistas (con algunos problemas en su implementación), prohibición de despidos, (con muchos incumplimientos) y control de precios de alimentos básicos (también boicoteado por formadores de precios), entre otras.

El capital concentrado, los bancos, la prensa hegemónica ejercen cada más presión para “levantar” la cuarentena priorizando ganancias sobre el estado sanitario de les argentines. La Federación Sindical de Profesionales de la Salud (Fesprosa) ve positivamente el esfuerzo realizado hasta hoy por el conjunto de la población. Las medidas epidemiológicas, hasta el momento, están dando resultados positivos en el manejo de la pandemia.

Planteos y demandas de les trabajadores de la salud

Nuestra preocupación mayor es la situación de les trabajadores de la salud, que actualmente representan el 17% de los contagios. Con más de 800 infectades y una decena de fallecides, es indispensable redoblar esfuerzos sobre quienes enfrentan y enfrentarán las etapas que siguen.

La experiencia de Italia, España y, ahora EE.UU, dice que la enfermedad y muerte de les trabajadores del sector está vinculada a la insuficiencia de equipos de protección personal (EPP). La OMS estima en un 40% el faltante mundial.

Es en ese marco que la Fesprosa está trabajando en todo el país para el cuidado y protección de les trabajadores, y también de la comunidad toda, en torno a estas grandes líneas: la protección e les trabajadores de la salud, el aumento de testeos del personal, la incorporación a los comités de crisis a los representantes de les trabajadores, el redoblamiento del control de los procedimientos en los establecimientos privados y de la seguridad social, y la implementación de los convenios 155 y 187 de la Organización Internacional del Trabajo.

Además, también se reclama por la continuidad de la negociación paritaria en todos los niveles durante la crisis –habilitada para el sector privado de salud, pero no para el sector público-, la aplicación de planes concretos de desprecarización en todas las jurisdicciones, la eximición del impuesto al salario, el cobro del bono estímulo.

Por último, entre las demandas también figuran la habilitación de un registro Público de trabajadores afectades y en estudio, y el establecimiento de un Plan Nacional de Cuidados de trabajadores y trabajadoras de la salud, que vaya más allá del período de emergencia sanitaria por la pandemia.

A partir de esas demandas, hubo ciertos avances parciales. Como la participación en comités de crisis a nivel del Estado Nacional y, con disparidades, en algunas provincias, municipios y centros hospitalarios de referencia. El reconocimiento del COVID 19 como enfermedad profesional  mientras dure la emergencia sanitaria y durante un período posterior de 60 días. Una definición que sienta un gran precedente para la modificación posterior del Sistema Nacional de Protección y Riesgos en el Trabajo. También existieron mejoras en la entrega de Elementos de Protecciòn Personal y se presentó un borrador del Plan de Cuidados para trabajadorxs de la salud.

El 13 de mayo Diputados dió media sanción a dos reclamos de la Federación: la exención del Impuesto a las Ganancias (ley 20628 y modificatorias) desde marzo a noviembre de 2020, en las remuneraciones devengadas en concepto de Guardias (pasivas o activas) y horas extras, y todo concepto que se liquide en forma específica y adicional en virtud de la emergencia sanitaria. Y al “Programa de Protección de Personal de Salud ante la pandemia del coronavirus COVID-19”.

El proceso de diálogo y negociación, que se abrió desde el cambio de gobierno con el Ministerio de Salud de la Nación continúa con metas en común. En la emergencia pueden resumirse en el objetivo de atravesar la pandemia con los mejores resultados para trabajadores y ciudadanes a corto y mediano plazo. 

Desde Fesprosa existen expectativas de continuar ese proceso en el largo plazo en post de la recuperación de una medicina social y colectiva cuyo centro sea el buen vivir de los pueblos y por un Sistema de Salud Pùblico, Unico, Universal e Integral de calidad.

La Salud pública en el centro del debate

En este mundo global, la pandemia ha desarrollado una situación trágica y de colapso, pero gran parte de la población mundial vive ya cotidianamente inmersa en el colapso de las desigualdadesLa causa de la pandemia no es sólo biológica, no es sólo un virus.

La Salud Pública Colectiva ha enseñado que los procesos de vivir-enfermar-morir son producto de los determinantes sociales y políticos. Las causas profundas de la pandemia radican en la crisis ecosocial sistémica en que se encuentra la humanidad. La pandemia del COVID-19 amplificará las desigualdades sociales. Miles de trabajadores formales e informales viven en medio de la incertidumbre y la precariedad, todas condiciones que la pandemia profundiza. 

Les trabajadores de la salud no son héroes, sólo son trabajadores que estan en la primera línea de fuego por esa “esencialidad” de la salud. Son tan esenciales que no pueden tomarnos licencias por embarazo, ni quedarse en sus cuidando de niñes, ancianes o personas con capacidades diferentes.

La pandemia y la cuarentena han visibilizado lo invisibilizado. El trabajo de cuidados y las desigualdades de las mujeres y diversidades, poniendo sobre la mesa que también es una crisis de cuidados.

Lo más grave sería que, cuando pase la pandemia, se vuelva a la normalidad. No se puede volver volver a las desigualdades sociales, de profundas contradicciones. ¿Hacia dónde hay que ir? Sin duda, hacia la recuperación de los espacios públicos, las acciones colectivas, solidarias-sororas entre pueblos y países.

El coronavirus obliga con urgencia a hacer un cambio social radical. El capitalismo mata. Una pandemia que tiene origen sistémico no puede resolverse solo desde la institucionalidad. Tiene que resolverse desde un vínculo estratégico entre las instituciones y las organizaciones sociales que son las que tienen el dominio sobre la movilización popular.

Y no se puede hacer verticalmente, patriarcalmente. Tiene que cambiar el sistema social que se ha acostumbrado a acelerar sus ganancias utilizando los extractivismos, destruyendo los ecosistemas y despojándonos de nuestros cuerpos y territorios. Tiene que ir a un sistema que respete la naturaleza y a una sociedad que priorice la vida.

Hay que tomar  esta crisis como una oportunidad para ir hacia un nuevo modelo de la salud, basado en un profundo rediseño participativo, y con un nuevo paradigma basado en la salud, en los cuidados, con perspectiva de géneros, relegitimando el rol del Estado. La salud es un derecho humano fundamental. Sólo políticas públicas universales solidarias la pueden garantizar.

*Magíster en Epidemiología , Gestión y Políticas de Salud. Directora del IFCI-Fesprosa (CTA A-). Integrante del Colectivo de Investigación sobre Crisis Socioambiental, Instituto Tricontinental de Investigación Social.

FUENTE: https://notasperiodismopopular.com.ar/2020/05/14/covid-19-una-oportunidad-para-construir-un-sistema-de-salud-colectivo-e-integral/

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