7 DE ABRIL | DÍA MUNDIAL DE LA SALUD

FUENTE: AN DIGITAL

En el Día Mundial de la Salud, exigieron la prohibición del glifosato

Desde la Federación Sindical de Profesionales de la Salud de la República Argentina sostuvieron que este producto “no sólo provoca cáncer. También está asociado al aumento de abortos espontáneos, malformaciones genéticas, enfermedades de la piel, respiratorias y neurológicas”. En este marco, indicaron que “las autoridades sanitarias y los poderes políticos no pueden seguir mirando para el costado”.

Escrito por ANDigital
En nuestro país, se aplica a más de 28 millones de hectáreas.En nuestro país, se aplica a más de 28 millones de hectáreas.
CAPITAL FEDERAL (ANDigital) “Es probable que el glifosato sea cancerígeno”. Esa es la conclusión a la que llegó la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés), que depende de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La entidad acaba de difundir los resultados de un estudio que pateó el tablero del modelo de agronegocios. Así, la denuncia que desde hace años vienen haciendo vecinos afectados y científicos fuera de las órbitas de las corporaciones cobró un renovado impulso.

En nuestro país se aplica glifosato a más de 28 millones de hectáreas. Cada año, los suelos son rociados con más de 320 millones de litros, lo que implica 13 millones de personas en riesgo de ser afectadas, según datos de la Red de Médicos de Pueblos Fumigados (RMPF).

No sólo la soja es adicta al glifosato: también se usa para el maíz transgénico y otros cultivos. Donde cae el glifosato, sólo crecen los organismos genéticamente modificados. Todo lo demás muere.

En este contexto, la Federación Sindical de Profesionales de la Salud de la República Argentina (FESPROSA), que representa a más de 30 mil médicos y profesionales de la salud de nuestro país, es miembro del Colectivo Socio Sanitario Andrés Carrasco.

A través de un comunicado, precisaron que “André Carrasco fue un investigador del CONICET, fallecido hace un año, quien demostró los daños del glifosato en embriones. Por difundir sus investigaciones, fue atacado por la industria y las autoridades del CONICET. Hoy la OMS le da la razón”.

“El glifosato no sólo provoca cáncer. También está asociado al aumento de abortos espontáneos, malformaciones genéticas, enfermedades de la piel, respiratorias y neurológicas”, advirtió FESPROSA.

Así las cosas, señalaron que “las autoridades sanitarias, en particular el Ministerio de Salud de la Nación y los poderes políticos no pueden seguir mirando para el costado” y “el agronegocio no puede seguir creciendo a costa de la salud de los argentinos”.

Los 30 mil profesionales de la salud de Argentina de la FESPROSA pidieron “que se prohíba ya el glifosato en nuestro país y que se abra un debate sobre la necesaria reconversión de los agronegocios, con la aplicación de tecnologías que no pongan en peligro la vida humana”.

FUENTE: AGENCIA ACTA

FESPROSA exigió la prohibición del glifosato en Argentina

«Es probable que el glifosato sea cancerígeno». Esa es la conclusión a la que llegó la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés), que depende de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La entidad acaba de difundir los resultados de un estudio que pateó el tablero del modelo de agronegocios. Así, la denuncia que desde hace años vienen haciendo vecinos afectados y científicos fuera de las órbitas de las corporaciones cobró un renovado impulso.

En nuestro país se aplica glifosato a más de 28 millones de hectáreas. Cada año, los suelos son rociados con más de 320 millones de litros, lo que implica 13 millones de personas en riesgo de ser afectadas, según datos de la Red de Médicos de Pueblos Fumigados (RMPF).

No sólo la soja es adicta al glifosato: también se usa para el maíz transgénico y otros cultivos. Donde cae el glifosato, sólo crecen los organismos genéticamente modificados. Todo lo demás muere.

La Federación Sindical de Profesionales de la Salud de la República Argentina (FESPROSA-CTA), que representa a más de 30 mil médicos y profesionales de la salud en la Argentina, es miembro del Colectivo Socio Sanitario Andrés Carrasco. Andrés Carrasco fue un investigador del CONICET, fallecido hace un año, quien demostró los daños del glifosato en embriones. Por difundir sus investigaciones, fue atacado por la industria y las autoridades del CONICET. Hoy la OMS le da la razón.

El glifosato no sólo provoca cáncer. También está asociado al aumento de abortos espontáneos, malformaciones genéticas, enfermedades de la piel, respiratorias y neurológicas.

Las autoridades sanitarias, en particular el Ministerio de Salud de la Nación y los poderes políticos no pueden seguir mirando para el costado, El agronegocio no puede seguir creciendo a costa de la salud de los argentinos.

Los 30 mil profesionales de la salud de Argentina de la FESPROSA pedimos que se prohíba ya el glifosato en nuestro país y que se abra un debate sobre la necesaria reconversión de los agronegocios, con la aplicación de tecnologías que no pongan en peligro la vida humana.

FUENTE: ENTORNO INTELIGENTE
Médicos argentinos exigen prohibición del glifosato por cancerígeno

Unos 30.000 médicos y profesionales de hospitales públicos de Argentina reclamaron este martes que se prohíba por cancerígeno el glifosato, un agroquímico usado para la eliminación de hierbas en cultivos en este país que es uno de los mayores productores de granos del mundo.

“ El glifosato no solo provoca cáncer . También está asociado al aumento de abortos espontáneos, malformaciones genéticas, enfermedades de la piel, respiratorias y neurológicas” , sostuvo la Federación Sindical de Profesionales de la Salud de Argentina (FESPROSA) en un comunicado emitido en el marco del Día Mundial de la Salud.

Según esta federación, en Argentina se aplica glifosato en más de 28 millones de hectáreas y “cada año los suelos son rociados con más de 320 millones de litros, lo que implica 13 millones de personas en riesgo de ser afectadas”, según la entidad.

La federación recordó que la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés), que depende de la Organización Mundial de la Salud (OMS), reiteró en marzo pasado en un informe los peligros del uso del pesticida.

“El glifosato posiblemente es cancerígeno para los seres humanos”, dijo la IARC y catalogó al herbicida como un “probable agente carcinógeno” junto a otros productos fitosanitarios, tras una investigación realizada por expertos de 11 países.

Argentina utiliza semillas genéticamente modificadas (GM) producidas por la multinacional Monsanto, que son resistentes al glifosato, según informe del Ministerio de Agricultura.

En la campaña 2013/2014, prácticamente 100% de la superficie de soja y algodón fue sembrada con variedades GM, mientras que el maíz transgénico representó 95% del total de ese cultivo. En todos los casos se utilizó glifosato como herbicida.

La exportación de granos y manufacturas agrícolas generó ingresos por más de USD 27.100 millones en 2014.

“Donde cae el glifosato, solo crecen los organismos genéticamente modificados. Todo lo demás muere” , señaló la federación sindical de médicos.

Los médicos y profesionales de la salud pidieron que “se prohíba ya el glifosato en Argentina y se abra un debate sobre la necesaria reconversión de los agronegocios, con la aplicación de tecnologías que no pongan en peligro la vida humana”.

FUENTE: LA SÍNTESIS

Médicos argentinos exigen prohibición del glifosato por cancerígeno

Argentina utiliza semillas genéticamente modificadas producidas por la multinacional Monsanto, lo que ha creado una fuerte controversia.

Unos 30.000 médicos y profesionales de hospitales públicos reclamaron este martes que se prohíba por cancerígeno el glifosato, un agroquímico usado para la eliminación de hierbas en cultivos en uno de los mayores productores de granos del mundo.

«El glifosato no solo provoca cáncer. También está asociado al aumento de abortos espontáneos, malformaciones genéticas, enfermedades de la piel, respiratorias y neurológicas», sostuvo la Federación Sindical de Profesionales de la Salud de Argentina (FESPROSA) en un comunicado emitido en el marco del Día Mundial de la Salud.

Según esta federación, en el país se usa el glifosato en más de 28 millones de hectáreas y «cada año los suelos son rociados con más de 320 millones de litros, lo que implica 13 millones de personas en riesgo de ser afectadas».

La FESPROSA recordó que la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés), que depende de la Organización Mundial de la Salud (OMS), reiteró en marzo pasado en un informe los peligros del uso de este pesticida.

«El glifosato posiblemente es cancerígeno para los seres humanos», dijo la IARC, y catalogó al herbicida como un «probable agente carcinógeno» junto a otros productos fitosanitarios, tras una investigación realizada por expertos de once países.

Argentina utiliza semillas genéticamente modificadas (GM) producidas por la multinacional Monsanto, que son resistentes al glifosato, según un informe del ministerio de Agricultura.

En la campaña 2013/2014, prácticamente el 100% de la superficie de soja y algodón fue sembrada con variedades GM, mientras que el maíz transgénico representó el 95% del total de ese cultivo. Y en todos los casos se utilizó glifosato como herbicida.

La exportación de granos y manufacturas agrícolas generó ingresos por más de 27.100 millones de dólares en 2014.

«Donde cae el glifosato, solo crecen los organismos genéticamente modificados. Todo lo demás muere», señaló la federación sindical de médicos.

Los médicos y profesionales de la salud pidieron que «se prohíba ya el glifosato en Argentina y se abra un debate sobre la necesaria reconversión de los agronegocios, con la aplicación de tecnologías que no pongan en peligro la vida humana».

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