TUCUMÁN: Se multiplican las protestas por los despidos en el sistema de salud

“Desde el gobierno nos acusan de mentirosos por denunciar despidos”. Lo señala a ACTA Adriana Bueno, secretaria general del Sindicato de Trabajadores Autoconvocados de la Salud (SITAS) de Tucumán perteneciente a la Federación Sindical de Profesionales de la Salud de la República Argentina (FESPROSA).
“Bueno, agregó: “Lo cierto es que el miércoles llegamos con varios compañeros al Hospital de Leales para constatar una denuncia sobre problemas de abastecimiento y nos encontramos con la cocinera encadenada en la puerta, y el personal organizando una medida para pedir la reincorporación de la compañera”.
-¿Cuántos son los despidos?
Conocemos los de la capital provincial, pero el teléfono no deja de sonar con noticias de nuevas cesantías. Estimamos que son alrededor de 400 compañeros. Desde el gobierno se alega que mentimos que sólo han dejado de lado contratos de reemplazantes. En todos los casos se trata de compañeros que hace varios años estaban desempeñándose como auxiliares de enfermería.
Es una situación de gran incertidumbre.
La mayoría de ellos cursa estudios y está a punto de tener su título universitario. Como tenían un recibo que no difiere del que nos dan a los permanentes, en muchos casos tienen créditos, pagan cuotas. Desde siempre, se dio por seguro que los nombrarán y ahora de la noche a la mañana los dejan en la calle. Lo peor es que hay vacantes, pero las cubren con otra gente.
-¿Qué contexto económico tiene la medida?
Estábamos protestando por la reducción en el abastecimiento de elementos de trabajo, por ejemplo limpieza, la mala calidad de los descartables, cuando nos encontramos con esto. Ahora el ajuste se lleva las fuentes de trabajo de los compañeros.
-¿Eran reemplazantes?
– Es tal la irregularidad en las contrataciones del sistema de salud que hay personas que figuran como reemplazantes cuando en realidad son los únicos que cumplen esa función. Muchos damnificados trabajan desde hace ocho años en esa condición y tienen su sueldo bancarizado. No es su culpa la contratación irregular a la que los sometieron.
-¿Qué pasa con los salarios?
Habíamos logrado un 32 por ciento de aumento pero la inflación se lleva cualquier incremento. Un médico que se inicia está cobrando alrededor de seis mil pesos y un empleado categoría F, por ejemplo un chofer 3.400. No alcanza para vivir. La lucha nos permitió lograr buenos porcentajes de mejora salarial, el tema es que partimos de muy abajo. Nuestro sindicato es nuevo, y viejos los problemas que hay que remontar en materia de derechos no respetados.
-¿Entonces?
Estamos esperando que el gobierno cumpla con los acuerdos que firmó y nos llame para acordar una Ley de Carrera Sanitaria. El primer punto a acordar es la garantía de estabilidad laboral de todos los compañeros, no solo de nosotros los médicos. Este clima, donde nos acusan de mentirosos por decir lo que pasa, convengamos, no es el mejor para hablar.

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