NOTA DE PRENSA | “La salud pública está herida de muerte”

FECHA: 22/10/2013
FUENTE: EL ANCASTI

Señor Director:
En mi carácter de secretario general de ASPROSCA me dirijo a Ud. respetuosamente a fin de poner a consideración la publicación de algunas reflexiones respecto al conflicto en salud y situaciones cotidianas de compañeros. Los nombres son ficticios.

La doctora Claudia vive en Valle Viejo y trabaja en el Hospital de Niños. Tiene 3 hijos, dos van a la escuela y debe pagar una niñera en blanco (2012 pesos). Gasta 4 tanques de nafta por mes para concurrir al trabajo (alrededor de 1.600 pesos al mes), como no puede recoger sus hijos del colegio, en taxi gasta alrededor de 700 pesos. Se suma mantenimiento de matrícula, sin contar gastos de recertificación, seguro médico (500 pesos aproximadamente), y la logística de ir a trabajar todos los días. Su sueldo es de 7.500 pesos. Por lo tanto, sin gastar un centavo más; su ganancia es de 2500 pesos al mes aproximadamente. Tiene razón cuando dice: «A mí no me conviene dejar mis hijos». El Dr. Carlos es pediatra y está construyendo, se sacrificaba y hacia varias guardias por semana para adelantar su casa. Pero como el aumento otorgado por el gobierno pone un tope de 1000 pesos, dejó la guardia de los sábados y los miércoles, pues si se pasaba de las cien horas, no percibía el aumento, gracias al tope.

Hay dos anestesistas en el Hospital de Niños, por estas mismas situaciones guardias las cobraba otro colega. Gracias a la publicación de percepción de haberes por el diario, ya no quieren cobrarle, por lo tanto renunciaron a las guardias los fines de semana. Si es así, en el Hospital de Niños no hay anestesista los fines de semana.
Don José es chofer de ambulancia del interior y gana 7,500 pesos, tiene 73 años de edad y 34 de antigüedad, por nada del mundo quiere jubilarse pues sus haberes se deducirían a menos de la mitad gracias a que cobramos alrededor del 50% del salario en negro.

Sonia es agente sanitario del interior, tiene 68 años de edad, más de 30 de servicio y por la misma razón no quiere jubilarse.

Ahora vamos a hablar de la otra medicina, la irreal y que sólo unos pocos privilegiados viven. Hay médicos y otros profesionales que son tan militantes como cualquier militante de La Cámpora, y andan casa por casa entregando bolsones, regalos, y panfletos, pero claro, su sueldo es 4 veces superior a cualquiera de nosotros.

También los médicos que son empleados del parlamento, defensores viscerales del » modelo» y amnésicos del juramento que dice «tratare a mis colegas y los hijos de mis colegas como si fueran mis hijos», claro, sus haberes por un día de reunión, (¡¡y a veces no dan quórum!!) son también varias veces superiores a los nuestros.

«Hay salud pública cuando los presidentes se atienden en hospitales públicos, lo demás es puro cuento”, dijo nuestra presidenta. Nada más lejos de la realidad cuando en nuestra provincia los sanatorios privados están mejor equipados que el propio Estado. ¿Es posible que alguien tenga más financiamiento que la propia economía de la provincia?
Además, nuestra propia Gobernadora y sus funcionarios se hacen atender en Buenos Aires ante problemas de salud, y aquel funcionario catamarqueño que trabaja en Buenos Aires no tiene O.S.E.P, tiene prepaga, OSDE u OMIN.

Los empleados de salud llevamos más de 10 marchas, dos meses de paro, más de 20 reuniones, solicitudes de audiencia a la Gobernadora sin respuesta, no pedimos un trato privilegiado, tenemos una ley, gran conquista ante el gobierno de Brizuela del Moral, (el cual brilla por su silencio pues su gobierno también es altamente responsable de que la salud pública esta herida de muerte). La ley de Carrera Sanitaria dice que todo aumento debe ir al punto índice. Eso pedimos. Todo lo que está por fuera de la ley es ilegal. ¿Es difícil de entender?

Escribo esas anécdotas para significar que los médicos y empleados de salud somos gente simple y sencilla, con necesidades como cualquier ser humano, no pedimos que se nos reconozca, se nos aprecie, ni trato diferencial, ni cobrar como en Buenos Aires ni otros países, solo equiparación con otras áreas de la administración pública. Solo pedimos respeto, ni más ni menos, como a un semáforo, estar listos para ser útiles cuando se nos necesite. Nada más.

Dr. Gustavo Medina
Secretario general

Related posts